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da pena acabar un buen libro… perdón ¡videojuego!

Tengo que reconocerlo… soy lo que se dice un jugón… mejor dicho, ¡lo era! Desde que nació Dani no he vuelto a engancharme a ningún videojuego; hace años no era extraño algún fin de semana que veía amanecer, completamente absorto en la experiencia inmersiva (de flujo) de algunos videojuegos. Ahora todo eso lo veo como muy lejano en el tiempo. Sin embargo, al buscarle a Dani algún videojuego simpático (como el de Cars que le compré en Carrefour) para una Playstation 2 bastante olvidada, se me ocurrió pedirle a mis sobrinos algún juego más, aunque sólo fuera para sacarle partido a la consola. Me enganché con Primal, una aventura gráfica bastante conseguida (aunque con mala traducción al castellano), hasta que terminé sus más de doce horas de historia; pero esta semana me ha ocurrido algo maravilloso, que también hace años que no me ocurre: estoy SUFRIENDO porque se acerca el final del mejor videojuego que he disfrutado nunca.

Como cuando disfrutas tanto de una novela, que lloras pensando que tras las pocas páginas que restan, tendrás que decir adiós a los personajes, lo mismo me ocurre con este videojuego.


Emocionarse con algo así puede parecer estúpido, pero a quien no lo ha vivido quizás no pueda explicarselo adecuadamente. Un videojuego tiene lo mejor de una novela y una película, puesto que uno mismo puede ser el personaje principal. Si una película puede hacerte llorar, a pesar de que únicamente seas un pasivo espectador, imaginaos lo mismo SIENDO el personaje.

El culpable de mi tristeza es Shadow of the Colossus; para los que tengais una PS2 (o 3, donde también funciona), no dejeis de buscar y comprar esta obra de arte. Los que conocemos un poco la tecnología que utiliza, debemos quitarnos el sombrero ante la perfección técnica, pero sobre todo ante el magnífico trabajo artístico: los diseñadores de esta maravilla pueden estar orgullosos de su creación.

En fin, que en la tarjeta de la PS2 tengo grabado un savegame del juego justo antes del último coloso, tras el cual aguarda el final… y me da una rabia terrible que la historia deje de avanzar… Sí, puedes volver a empezarlo, tiene otros “modos” más difíciles, con más armas y chorradas así, pero la EXPERIENCIA de la primera vez que descubres esos paisajes, esos monstruosos seres, esa ya no se puede repetir. Es como cuando vez por primera vez “El sexto sentido”. Esa sensación ya no se repite la siguiente vez, aunque disfrutes por ser una buena película, ya no te sorprenderá.

Pasar estas ocho o nueve horas persiguiendo estos gigantes, a lomo de un caballo, subiendote LITERALMENTE a la chepa de una bestia de más de treinta, cuarenta, incluso CIEN metros de altura (virtuales), sujetándote a las alas de un dragón volador, hundiéndote en el agua agarrado a la cola de una serpiente marina, escapando de las embestidas y pisotones de estos colosos tan fantásticamente diseñados y tan diferentes de nada que hayas visto antes en un videojuego por el increíble tamaño que tienen… El primer coloso que tienes que destruir, no es tan grande como otros que te encontrarás más adelante, pero su pie – o pezuña más bien – es más alta que el propio personaje del jugador!!!!

Cuando mi mujer vio una escena en la que un cuadrúpedo gigantesco (de CENTENARES de metros) me perseguía y a duras penas mi caballo conseguía escapar entre las patas, pensó que era la típica “demo” prerenderizada y el juego no era así. Pero NO, el juego es así. Podeis ver imágenes del mismo en sitios como éste o simplemente en google (parece increíble, en una máquina “anticuada” como la play2, se puedan hacer esas cosas, pero sí, son imágenes del juego!!!).

En fin, nada más; si os gustan las aventuras gráficas, las peleas medievales a capa y espada, la fantasía épica, compraos ese juego YA o pedidle a alguien que os lo deje, porque la experiencia es inigualable. Voy a intentar terminarlo y a sufrir el final de la aventura. Como con una buena novela. Y a esperar a que la pareja nipona de diseñadores responsables de esta maravilla editen un nuevo juego.

3 Comments

  1. Sólo espero que no te pase como a mi hijo Adrián, que con el afán de llegar al final de la partida (no de ese juego, si no de otro más acorde con su edad, no recuerdo cual) se meó en los pantalones…..
    Me gustaría saber tu opinión sobre el uso y disfrute de los videojuegos en niños, como el mío, de 6 años. A veces, al verlo tan absorto en ese mundo, tanto que se olvida del suyo propio, pienso que cometí una locura en comprarle la consola.

  2. 😀 😀 😀

    bueno, ahora es difícil pasar más de 3 horas jugando, hay que esperar a tener a los niños durmiendo… así que espero no llegar a ese extremo (ha muerto gente por la falta de sueño, jugando a Counter-Strike)

    la verad, no tengo ni idea desde el punto de vista educativo; Dani no le hace mucho caso aún, pero espero que no se pase muchas horas; está demostrado que los chavales que juegan videojuegos tienen mucha destreza mental, pero el ejercicio físico es bastante más necesario

    supongo que preferiría que pasase más tiempo con amigos, en la calle, con un balón, que encerrado en casa, pero falta mucho para eso…

  3. by the way, ya está, se acabó… por cierto, nunca vi un juego con un final tan largo e interesante… ¡una obra de arte de principio a fin!

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